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19 de febrero de 2007

Pese al ingenio que le supuse
a las frases inacabadas
tan sólo por la cercanía
que sus indefiniciones parecían ocultar
en los huecos que dejaban
las conclusiones no nombradas
y aunque me resulta tan familiar
esa manera de ir simulando reparos
para no hacer uso de mis propias limitaciones
ni de la sensatez cuando la intención se habitúa,
me agota no ser una mano vacía
o simplemente un cuerpo cansado
sin más.

17 de febrero de 2007

Se deshace la experiencia
hacia un continuo solar de infecciones,
reposa en un indulto voluntario
cansada de las formas imposibles
que en el desánimo el deseo excusa.
Recreación de breves incertidumbres
y exageradas confirmaciones,
alarmas que van sin rumbo
a un encuentro impronunciable
como el agua que esconde en la orilla
su condición de mar.

8 de febrero de 2007
















Estaba abandonando empeños,
cancelando intermitencias demasiado ingratas
para ser tenidas en cuenta
en excusas posibles.
Suponía que sólo lo evidente
era cierto y sangraba,
que lo inmediato era necesidad
y hacía comprender la fiebre.
No vi nunca
la naturaleza escondida de cuanto aprendí.

31 de enero de 2007
















Un único compromiso puede invertir
el natural transcurso del sentido común,
suponer un desaire a los deseos propios
o saturar el mercado diario de vergüenzas.
Una única aproximación al recelo
explica, sin embargo,
la condición desequilibrada de la conciencia,
un trayecto que equivoca puntos de vista
desde el convencimiento generoso
de estar practicando noblemente
el oficio de deshacer heridas
por medio de la conversión de intenciones
a un estado errante de ingenuidad
que sólo entrega el aliento
cuando puede respirar sin aire.

26 de enero de 2007
















Fracasar en los convencimientos
y no perder las ataduras,
mostrar finalmente
el lado siniestro de la bondad,
los cuartos oscuros de la contemplación,
la quietud ante el abrazo.
Y todo por improvisar una fe
que consuele en el despiste de lo sensato
y proteja de estos mismos comportamientos.

22 de enero de 2007
















En tiempos de mendicidad como éstos,
lo inmoral acostumbra a razonarse
desde la moralidad
en nombre de la libertad que censura
para que todas las voces
se escuchen al mismo tiempo
y sean iguales
ambición, calumnia y esperanza,
y nadie entienda a nadie.

18 de enero de 2007
















Trae el desprecio una erosión,
el de los arrepentimientos acabados
y las desconfianzas borrachas.
Es un matiz sin confianza,
preso de las concreciones,
armado con el impulso de la venganza,
cruel, voraz,
pesado como las cenizas futuras.
Es mejor escuchar otros señuelos
que de la materia hagan señales llamativas,
colores de los cuentos,
respiraciones de las servidumbres
con esa manera de encontrar desahucios
entre la maleza de los trastornos.

10 de enero de 2007
















Aunque esté contrariado
por las bondades que se le suponen
a las evidencias caprichosas
y me crea a salvo del frío,
aquí no hay constancias seguras,
y como no sé hasta qué punto me sueño
o hasta dónde alcanzan
a depositar sus caprichos
los castigos de la incomprensión,
en aristas de metal y desconsuelo
confundo realidades viciadas
por el cansancio pasajero
sin otra comprobación válida
que la ingratitud de los sabores.

5 de enero de 2007





















Abajo están las ocasiones inváildas
con sus amargos desencuentros
y su perfección prometida.
Huyen como cuando no había
conciencia en los deseos
y los sueños sólo se alimentaban
de realidades estúpidas y complacientes.
Conservan esa raíz rancia
de maldición injusta
tan propia de las creencias ligeras.
Pero están gastadas de tanta excusa
y no contienen ya otra cosa
que aburrimiento constante
usados ya sus abandonos.
Cuando sobreviva a la lucidez
de lo no ocurrido
me pondré a escuchar
cómo los dedos golpean con suavidad
sobre la mesa vacía.

27 de diciembre de 2006


Ahora que me sorprendo acechando
los recorridos antiguos del tacto
y conozco mejor algunas conclusiones,
ahora que comparo abrazos dolidos
y creo no reconocerme en esos apurados cuerpos
sin conciencia de haber inclinado
el destino correctamente,
comparto con ese triste lamento
la misma música sin baile
y la misma ingenuidad atroz.
Tarde encuentro la calma.
Lejano ya aquel tiempo
sólo las destrezas inútiles
confían en las sentencias
que han ido almacenándose
en los recovecos de la sed.

21 de diciembre de 2006















Un dormitorio con insomnio
en el transcurso de los atardeceres condenados,
robando el aire quiere desaparecer
de las inmediaciones de la memoria
y encontrarse en el rendido desinterés
siendo un patio abierto,
un retazo de comprensión temerosa
que abrace el calor de las aproximaciones
y no escueza en los ojos
de las miradas perdidas.

14 de diciembre de 2006
















A pasos desorientados
va adquiriendo el derrumbe
un aspecto reconocible
y un olor de heroica putrefacción.
Ese perfume se impone al tacto
en los calendarios unánimes
y en el secreto de las compensaciones inmediatas,
y todas las tolerancias se desencuentran
con puntualidad nerviosa.

Qué absurdo el merecimiento
si la necesidad es culpable por humana
y la dicha imposible por ajena.

5 de diciembre de 2006
















Despacio apuro las intermitentes necesidades
excusadas en las doctrinas
y en los reconocimientos desmedidos
que multiplican el miedo infantil
e inauguran la desconfianza
de la razón adulta.

Hasta esta dramatizada indolencia
traigo intacta
la expresión del deseo.

Vengo hasta aquí
para saber por fin
qué luz persigo
y a qué tentación pertenezco.

30 de noviembre de 2006
















A veces, si el estancamiento
no interviene demasiado,
reúno solicitudes para el descanso,
torpes reclamaciones perdidas
en la coherencia de las contradicciones,
retratos de inevitable casualidad
que acaban conteniendo
toda la razón
de los motivos irracionales.

27 de noviembre de 2006
















Aunque hay constancias elementales
asegurando mis limitaciones
y andamios de papel
que me sujetan las manos
con una torpeza más propia
de afinidades caprichosas
que de una piel extinguida
en la proximidad de sus desequilibrios,
no puedo dejar de lamentar
el respeto que me tengo
ni olvidar el temor
de saberme sin él.

23 de noviembre de 2006
















En el intento quedaron
estaciones sin andenes,
apresurados cantos desafinados
que gritaban firmemente
razones inseguras o soñadas
como intentos desesperados
por creer en algo tangible
aunque fuese ingrávido,
fingido,
humano.

15 de noviembre de 2006
















El agua se estanca
en los compartimentos tibios
y no alcanza el sol la fiebre
en sus inmediaciones salpicadas
que habitúan el aire,
y si fracasan,
ceden el cuerpo no emancipado
a la soledad del saqueo
y al repliegue de los brazos.
Serán, si otro esfuerzo aligeran,
mirada inútil
y ausencia.

8 de noviembre de 2006





















Estaba sentado,
miraba las cosas transformarse,
continuamente cambiantes
y a la gente confundiéndose en la ilusión
de los sueños que simulaban.
Pasaban pensando en sus cosas
o hablando sin parar,
gente olvidada,
multitudes predestinadas
a caminar sin descanso
hacia ningún lugar,
pero nada se movía.

4 de noviembre de 2006
















Para renunciar a la parcialidad
teniendo cicatrices hasta en las palabras
que no he pronunciado,
habría que trabajar en la indiferencia
y no respirar el desorden indignado
cuando falta el aire,
hablar sin sangre,
deshacer la historia,
elaborar un idioma inocuo
de códigos aleatorios
y anular la última frase que completara
la inmediatez de lo trágico,
y tampoco parece que ese silencio
fuera a ser muy imparcial.

30 de octubre de 2006
















Donde la firmeza se afirma
como voluntad sin sombra
y crecen los impulsos
y se autoalimentan,
allí, en la invención
de las necesidades nuevas,
se inauguran los riesgos
y las puertas quedan entreabiertas
para siempre, sin que pestillos,
cerraduras o llaves asuman
su condición de innecesarios.