10 de enero de 2007
















Aunque esté contrariado
por las bondades que se le suponen
a las evidencias caprichosas
y me crea a salvo del frío,
aquí no hay constancias seguras,
y como no sé hasta qué punto me sueño
o hasta dónde alcanzan
a depositar sus caprichos
los castigos de la incomprensión,
en aristas de metal y desconsuelo
confundo realidades viciadas
por el cansancio pasajero
sin otra comprobación válida
que la ingratitud de los sabores.

5 de enero de 2007





















Abajo están las ocasiones inváildas
con sus amargos desencuentros
y su perfección prometida.
Huyen como cuando no había
conciencia en los deseos
y los sueños sólo se alimentaban
de realidades estúpidas y complacientes.
Conservan esa raíz rancia
de maldición injusta
tan propia de las creencias ligeras.
Pero están gastadas de tanta excusa
y no contienen ya otra cosa
que aburrimiento constante
usados ya sus abandonos.
Cuando sobreviva a la lucidez
de lo no ocurrido
me pondré a escuchar
cómo los dedos golpean con suavidad
sobre la mesa vacía.

27 de diciembre de 2006


Ahora que me sorprendo acechando
los recorridos antiguos del tacto
y conozco mejor algunas conclusiones,
ahora que comparo abrazos dolidos
y creo no reconocerme en esos apurados cuerpos
sin conciencia de haber inclinado
el destino correctamente,
comparto con ese triste lamento
la misma música sin baile
y la misma ingenuidad atroz.
Tarde encuentro la calma.
Lejano ya aquel tiempo
sólo las destrezas inútiles
confían en las sentencias
que han ido almacenándose
en los recovecos de la sed.

The Shins