28 de junio de 2010

The Drums


The Drums
"the drums"
2010








"La pesca de la trucha en América" de Richard Brautigan













En el escaparate había también hamacas de selva para los parientes lejanos, y bidones de seis litros de esmalte por un dólar y diez centavos para otros seres queridos.
En otro gran cartel ponía:
SE VENDE ARROYO TRUCHERO USADO
HAY QUE VERLO PARA APRECIARLO
Entré y me quedé mirando unos faroles de barco que tenían de oferta junto a la puerta. Un dependiente se me acercó y con voz agradable me preguntó: “¿le puedo ayudar en algo?”.
-Sí -le dije-. Me interesa ese arroyo truchero que tienen a la venta. ¿Qué me puede contar de él? ¿A cómo lo venden?
- Lo estamos vendiendo a tanto el metro. Puede comprar un cachito, o si prefiere llevarse todo lo que nos queda. Esta mañana ha venido otro cliente y se ha llevado 171 metros. Se lo quiere regalar a su sobrino por su cumpleaños –me explicó el dependiente.
- Las cascadas las vendemos por separado, claro, y los árboles y los pájaros, las flores, la hierba y los helechos son también extras. Los insectos los incluimos de regalo por una compra mínima de tres metros de arroyo.

23 de junio de 2010

Interpol

"Inútil registro" de Luis Enrique Belmonte













Hay que vadear con cuidado el paso

Hacia dónde nos lleva
esta corriente silente, de agazapado fervor
por la erosión, por el desgaste de aquello
que no fue y sin embargo sigue siendo
bajo la alfombra de lo aparente y regular.
Cómo vibran los cristales, los delantales y los lápices,
cuando la corriente arrastra, a veces,
en la mitad de nuestra sombra, los sedimentos
de lejanos cadáveres, de desperdicios aliñados
con el desafecto del que renuncia, fragmentos
limados con aquel mondadientes
que alguna vez usamos
mientras soñábamos heroicas proezas, las más cálidas
promesas de suicidio o de amor.

Hay que vadear con cuidado el paso, en estos momentos
en que la corriente insinúa su voraz inclinación,
la resolución acústica de llevarse, entre sus piedras paleolíticas,
los restos del naufragio: aquellas ofrendas
que dejamos, sin darnos cuenta,
a un inasible dios que olvida; aquellos sermones
inútiles en medio de la borrachera, el llanto de un cangrejo
bajo el sol, entre las algas y el oleaje, el llanto
y sus múltiples modulaciones, la uña carcomida,
las cerillas encendidas, el amargo tabaco consumido.