A menudo, el aire huye como un viento que empuja la sed, sin tener claro en dónde encontrará el reposo que promete su destino. Algunos climas aguardan con indiferencia, no tienen prisa por acomodarse en la conciencia de los hombres. Dejan caer el tiempo y se conforman. Cuando ya nadie piensa en ellos alguien busca una razón.