18 de enero de 2007
















Trae el desprecio una erosión,
el de los arrepentimientos acabados
y las desconfianzas borrachas.
Es un matiz sin confianza,
preso de las concreciones,
armado con el impulso de la venganza,
cruel, voraz,
pesado como las cenizas futuras.
Es mejor escuchar otros señuelos
que de la materia hagan señales llamativas,
colores de los cuentos,
respiraciones de las servidumbres
con esa manera de encontrar desahucios
entre la maleza de los trastornos.

10 de enero de 2007
















Aunque esté contrariado
por las bondades que se le suponen
a las evidencias caprichosas
y me crea a salvo del frío,
aquí no hay constancias seguras,
y como no sé hasta qué punto me sueño
o hasta dónde alcanzan
a depositar sus caprichos
los castigos de la incomprensión,
en aristas de metal y desconsuelo
confundo realidades viciadas
por el cansancio pasajero
sin otra comprobación válida
que la ingratitud de los sabores.

5 de enero de 2007





















Abajo están las ocasiones inváildas
con sus amargos desencuentros
y su perfección prometida.
Huyen como cuando no había
conciencia en los deseos
y los sueños sólo se alimentaban
de realidades estúpidas y complacientes.
Conservan esa raíz rancia
de maldición injusta
tan propia de las creencias ligeras.
Pero están gastadas de tanta excusa
y no contienen ya otra cosa
que aburrimiento constante
usados ya sus abandonos.
Cuando sobreviva a la lucidez
de lo no ocurrido
me pondré a escuchar
cómo los dedos golpean con suavidad
sobre la mesa vacía.