20 de enero de 2012

Guardo en silencio este invierno
para no olvidar que la niebla me esconde
y me recorre con la urgencia de cada respiración
como si necesitase otra memoria
para todo este desasosiego
y todo este silencio
naciera del ruido.
Si además pudiera como ayer
el aire congelar los brazos
y la lluvia confundir distancias
cuando a destiempo enloquece,
para qué iba a escapar la piel
del último contagio.
Este frío no estaba
en la costumbre del cuerpo.

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